La cobertura de riesgos consiste en reducir un riesgo financiero particular agregando exposición destinada a compensarlo. El objetivo suele ser disminuir la sensibilidad de una tenencia, compra futura o venta futura ante movimientos adversos del mercado.
Partir del riesgo que se protege
Quien posee un activo podría vender futuros para reducir su exposición a una caída. Quien planea comprarlo después podría comprar futuros contra el aumento del costo. Las opciones ofrecen otra vía: comprar una put puede proteger parte de la baja, pero requiere una prima.
El instrumento, cantidad y plazo adecuados dependen de la exposición original. Una posición corta en futuros que cubría un activo puede convertirse en nueva especulación si se vende ese activo y los futuros quedan abiertos.
La protección rara vez es exacta
Los precios spot y de derivados pueden moverse distinto, creando riesgo de base. Los vencimientos desalineados, cambios de sensibilidad de opciones, costos de ejecución y financiamiento también modifican el resultado. Una cobertura con derivados puede exigir más garantías aunque la posición económica combinada esté ampliamente protegida.
La cobertura puede sacrificar ganancias por movimientos favorables o generar un costo explícito. Por eso, su éxito se evalúa por el riesgo reducido entre las posiciones combinadas, no solo por si la cobertura en sí produjo ganancias.