La erosión por volatilidad describe cómo las fluctuaciones pueden reducir los rendimientos compuestos, sobre todo en productos apalancados que reajustan su exposición. Cada rendimiento porcentual se aplica a una base de capital cambiante, por lo que el precio final del activo no determina por sí solo el resultado del producto.
Un recorrido de ida y vuelta con resultados distintos
Supongamos que un activo subyacente empieza en 100, sube 10% a 110 y después regresa a 100. La caída del segundo día es aproximadamente 9.09%, no 10%.
Ahora supongamos que un producto hipotético entrega exactamente el doble del rendimiento diario y reajusta su apalancamiento a 2× cada día, sin comisiones, costos de financiamiento ni diferencias de seguimiento. Desde 100 sube 20% a 120 y después pierde aproximadamente 18.18%, para terminar cerca de 98.18. El subyacente no cambia en los dos días, mientras que el producto pierde alrededor de 1.82%.
Un efecto de la trayectoria, no un cargo fijo
La pérdida del ejemplo surge de capitalizar los dos rendimientos apalancados. No es una comisión adicional descontada por un exchange. Los productos reales también pueden tener costos de administración, negociación y financiamiento.
La erosión por volatilidad no significa que todos los productos apalancados deban caer a diario o durante cualquier plazo de tenencia. Las tendencias persistentes pueden generar una capitalización favorable. El resultado depende de la trayectoria de rendimientos, del apalancamiento y de las reglas de reajuste; los productos con reajustes condicionales u otros calendarios requieren análisis propio. Por eso, multiplicar el rendimiento total del subyacente por el apalancamiento anunciado puede ser engañoso.