Una blockchain modular forma parte de una arquitectura que distribuye responsabilidades entre capas especializadas. En vez de exigir que un sistema integrado haga todo, separa funciones con necesidades de escalabilidad y supuestos de seguridad distintos. Una capa puede seguir desempeñando más de una función.
Las responsabilidades principales
La ejecución aplica transacciones para actualizar saldos y el estado de aplicaciones. El consenso establece acuerdo sobre un historial ordenado. La disponibilidad de datos asegura que los datos necesarios se publicaron y pueden obtenerse. La liquidación puede verificar afirmaciones de estado, resolver disputas y apoyar transferencias entre capas, según la arquitectura.
Por ejemplo, una capa de ejecución puede publicar datos en Celestia, que aporta consenso y disponibilidad de datos. Que Celestia haga accesibles esos bytes no verifica por sí solo que las transacciones cumplan las reglas de la aplicación. Eso corresponde al diseño de ejecución y verificación.
La flexibilidad trae dependencias
Separar funciones permite elegir entornos de ejecución y compartir infraestructura sin construir cada componente de forma independiente. También puede distribuir la demanda de recursos y facilitar la escalabilidad.
Sin embargo, las conexiones entre capas necesitan reglas de verificación definidas. Contratos de puentes, proveedores de datos, autoridades de actualización y diferencias de finalidad pueden introducir fallas o supuestos de confianza. Cambiar módulos puede requerir migración o coordinación. «Modular» describe una arquitectura, no garantiza interoperabilidad, descentralización ni mayor seguridad.