Un contrato de futuros es un acuerdo estandarizado vinculado a un activo o referencia, con condiciones de liquidación futura definidas. Antes de costos, una posición larga gana con un alza favorable del precio del contrato; una corta gana con una caída favorable.
Qué establece el contrato
La especificación define el subyacente, el tamaño del contrato, los incrementos de precio, el vencimiento y el método de liquidación. Puede haber entrega o un pago en efectivo basado en un precio de referencia. Tener futuros de criptomonedas no significa que necesariamente llegarán monedas a una wallet.
Normalmente se aporta margen en lugar del valor nocional completo. Las ganancias y pérdidas modifican los recursos de margen; una garantía insuficiente puede causar la liquidación forzosa.
Mantener, cerrar y renovar
Generalmente es posible cerrar antes del vencimiento mediante una operación opuesta en el mismo contrato. Mantenerlo hasta expirar implica seguir sus reglas de liquidación. Para conservar la exposición después, suele cerrarse o liquidarse el contrato anterior y abrirse otro con vencimiento posterior: esto se conoce como rollover.
Los futuros permiten cobertura o especulación. Su precio puede diferir del mercado spot, y las comisiones, la liquidez, los cambios de margen y el riesgo de base pueden alterar considerablemente el resultado.