Una curva de vinculación relaciona matemáticamente el precio cotizado de un token con su oferta, reservas u otra medida definida del mercado. En sistemas de emisión, un contrato inteligente puede usarla para calcular compras y, cuando esté previsto, canjes de devolución.
Cómo determina el precio
En un modelo habitual respaldado por reservas, los compradores depositan un activo de reserva y reciben tokens nuevos. Al devolver tokens, estos se queman y se liberan reservas según la curva. Una curva ascendente eleva el precio marginal conforme crece la oferta, pero también existen otras formas y esquemas de emisión sin devolución.
Una compra que recorre varios puntos de la curva tiene un precio promedio distinto de la cotización marginal inicial. El costo total acumula los importes pagados por toda la cantidad comprada a lo largo de ese tramo, más las comisiones aplicables. El precio inicial mostrado no necesariamente corresponde a cada token de una orden grande.
Usos y limitaciones
Estas curvas pueden facilitar distribución de tokens, liquidez automatizada y financiamiento comunitario sin emparejar cada compra con una orden de venta separada. El resultado depende de la forma de la curva, las reglas de reserva y cualquier transición a otro mecanismo de negociación.
Una curva ascendente no garantiza ganancias ni demanda permanente. Vender puede reducir el precio, y el canje depende de las reglas implementadas y del respaldo disponible. Los errores de contrato, facultades administrativas, ordenamiento de transacciones y cambios bruscos de demanda también afectan a los tenedores.