Un zk-rollup es un sistema de escalabilidad que ejecuta transacciones fuera de una blockchain base, agrupa resultados y envía pruebas criptográficas de validez para verificarlas en esa capa base. El verificador comprueba que la transición propuesta cumple las reglas codificadas del rollup. Repartir los costos de publicación y verificación entre las transacciones de un lote puede reducir el costo individual.
Pruebas y datos cumplen funciones distintas
Un probador genera evidencia que vincula el estado anterior, las operaciones procesadas y el nuevo estado propuesto. Un contrato de liquidación verifica esa evidencia antes de aceptar la actualización. Los usuarios pueden recibir antes una confirmación del operador, distinta de la liquidación definitiva en la cadena base.
El rollup también publica en la capa base suficientes datos para reconstruir su estado, mediante recursos como calldata o blobs de Ethereum. Un validium mantiene esos datos fuera de dicha capa, lo que introduce otros supuestos de disponibilidad. Una prueba de validez no aporta por sí sola los datos de estado faltantes.
Lo que el nombre no garantiza
«ZK» no implica que todos los detalles de transacción sean privados. Muchos sistemas utilizan esta tecnología principalmente para verificar cálculos.
El modelo no incluye por naturaleza un periodo optimista de impugnación, pero generar pruebas, publicarlas y liquidarlas puede retrasar retiros. Persisten riesgos por circuitos incorrectos, contratos vulnerables, poderes de actualización e interrupciones del operador. La compatibilidad y los costos también varían según la implementación.