La volatilidad mide la variabilidad de los rendimientos de un activo a lo largo del tiempo. Cambios de precio más grandes y menos estables suelen significar mayor volatilidad. Describe la magnitud de las fluctuaciones, no si la dirección general es ascendente o descendente.
Medidas históricas e implícitas
La volatilidad histórica suele calcularse con la desviación estándar de los rendimientos de una muestra seleccionada. El intervalo de muestreo, la ventana de observación y el criterio de anualización influyen en el resultado. Una medida de 30 días no debe compararse sin más con otra calculada mediante un método distinto.
La volatilidad implícita se obtiene de los precios de las opciones mediante un modelo de valuación. Refleja la volatilidad incorporada en esas opciones, sin asegurar cuáles serán los movimientos reales futuros. Tampoco indica la dirección que tomará el activo subyacente.
Por qué la monitorean los traders
La volatilidad ayuda a describir la amplitud posible de los movimientos durante una posición y aporta información para dimensionarla, planear el margen y valuar opciones. La poca liquidez, noticias inesperadas y liquidaciones pueden amplificar los cambios.
Una volatilidad reciente baja no descarta un salto repentino, y una alta no garantiza oportunidades rentables. Dos activos con la misma medida histórica pueden tener liquidez, riesgos de caída y exposición a eventos excepcionales muy distintos.