La tokenización registra un activo o conjunto de derechos como tokens digitales en un registro programable, normalmente una blockchain. Puede representar un activo existente, como una participación en un fondo o una materia prima almacenada, o crear un instrumento financiero directamente en el registro. El diseño del token define cómo se registran saldos y transferencias; el esquema que lo rodea define los derechos de los tenedores.
Construir el vínculo
El proceso exige especificar el activo, el emisor o responsables, los derechos del tenedor y las reglas de emisión y rescate. Si el activo se mantiene externamente, la custodia y la documentación legal lo vinculan con el token. Transferir el token cambia el registro, pero su efecto sobre la propiedad externa depende de ese vínculo y de la ley aplicable.
Los contratos inteligentes pueden aplicar restricciones, distribuir pagos o coordinar una transferencia de activos con su pago. Unidades más pequeñas también pueden facilitar la participación fraccionada.
Capacidades sujetas a condiciones
La tokenización no genera automáticamente liquidez, acceso ilimitado ni menores costos totales. Siguen siendo necesarios sistemas compatibles, contrapartes elegibles, datos confiables y mecanismos de liquidación. Errores de contrato, claves comprometidas, fallas de custodia y dudas sobre la exigibilidad de derechos pueden afectar al tenedor incluso si el token se transfiere correctamente.