En DeFi, los derivados de staking suelen ser tokens que representan derechos sobre activos destinados a la validación por prueba de participación. Los tokens de staking líquido son un ejemplo destacado. El titular obtiene exposición al esquema mediante el token, mientras un protocolo o proveedor administra el stake subyacente. El término no implica automáticamente un futuro, apalancamiento o rendimiento garantizado.
Cómo se reflejan las recompensas
Los diseños contabilizan recompensas de formas distintas. Un token con rebase puede aumentar el saldo del titular; uno basado en tipo de cambio puede mantenerlo y aumentar los activos subyacentes representados por cada token. Las comisiones y posibles penalizaciones afectan el resultado.
El token puede transferirse o aceptarse en otra aplicación DeFi mientras los activos subyacentes siguen en staking. Esa utilidad depende de integraciones y liquidez, no únicamente del staking.
Los derechos tienen riesgos propios
Vender el token en el mercado y canjearlo mediante el protocolo de staking son salidas distintas. El precio de mercado puede diferir del valor subyacente, mientras el canje puede enfrentar límites de liquidez o colas de retiro.
Según el esquema, los titulares pueden asumir riesgos de contratos inteligentes, operadores, gobernanza y slashing. Usar el token como garantía agrega exposición a deuda y liquidación. Por tanto, un derivado combina la economía del staking con la confiabilidad y las condiciones del instrumento que lo representa.