Una moneda digital de banco central es dinero digital emitido como pasivo de un banco central y denominado en su unidad monetaria. La relación con el emisor la distingue de depósitos bancarios comerciales y stablecoins privadas, aunque los tres aparezcan como saldos en una aplicación.
Usos minoristas y mayoristas
Una CBDC minorista está destinada a hogares y empresas. Una mayorista atiende a instituciones financieras elegibles, por ejemplo para liquidar pagos o transacciones de valores. El acceso y la distribución pueden incluir intermediarios: ser un pasivo del banco central no implica que cada usuario tenga una cuenta convencional directamente con él.
La tecnología no define el derecho
Los diseños pueden usar distintos registros y no requieren necesariamente blockchain pública, minería o participación sin permiso. La autoridad monetaria sigue siendo responsable de emitir dentro de su marco legal. El formato digital no transforma por sí solo la moneda en un criptoactivo con gobernanza independiente.
El diseño afecta al usuario
Privacidad, identidad, límites de tenencia, intereses y funciones de pago dependen de la jurisdicción y la implementación. Propuestas, pilotos y disponibilidad pública son etapas distintas. Los posibles beneficios de pago deben evaluarse junto con la resiliencia operativa y efectos sobre el fondeo bancario. Conservar la unidad nominal tampoco garantiza poder adquisitivo constante: la inflación puede reducir lo que permite comprar.