Una trampa bajista es un descenso que parece confirmar debilidad, pero luego se revierte al alza. Quienes venden o abren posiciones cortas esperando más bajas pueden quedar atrapados por la recuperación. Un caso común es romper brevemente un soporte y después regresar por encima.
Quién queda atrapado
Imagina un token operando sobre un soporte cercano a 50. Cae a 48, provoca nuevos cortos y después recupera 50 hasta llegar a 54. Los vendedores en corto que cierran a un precio mayor sufren pérdidas; los tenedores spot que vendieron durante la caída pueden perderse el rebote o pagar más para recomprar.
Las compras para cerrar cortos pueden reforzar la recuperación, pero no se necesita un short squeeze para que haya una trampa bajista. Tampoco implica que un grupo coordinado haya provocado el movimiento deliberadamente.
Separar una falsa ruptura de una tendencia
Recuperar el nivel perdido puede debilitar la interpretación bajista inicial. Los traders suelen revisar cierres, continuidad del movimiento, volumen y tendencia general, no solo una mecha inferior.
Estas observaciones son imperfectas. La recuperación temporal puede fallar y una ruptura real puede seguir bajando. El soporte y el plazo elegidos determinan qué movimiento se evalúa; la etiqueta no promete un repunte duradero.